Hebe, modos de mirar

“Hebe Uhart se ubica entre aquellos escritores donde un «modo de mirar» produce un modo de decir”, asegura Elvio Gandolfo. Y es verdad, su mirada combina asombro, novedad, distancia, humor y una cierta melancolía.

A Hebe lo lo que le interesaba era observar y recordar. Estaba fascinada por el lenguaje y la memoria. Por cómo hablaba la gente y qué decía de su historia en ese hablar. Si volvía de uno de sus fines de semana aventureros, podía pasar horas paladeando las palabras de un cazador de vizcachas, o la genealogía que había repasado con una mujer mapuche, o cómo el dueño de un caballo le había dicho que tenía “cara de cristiano”. Cada detalle era un tesoro. 

Y aunque es considerada como una de las mejores cuentistas argentinas, ella prefería presentarse como docente: ” ….porque ser escritor es una ocupación un poco rara, ¿no te parece? Ser docente me parece una actividad más contundente. Nadie duda de un docente. Escritor es cualquiera que escribe un libro y, bueno, se publica cada cosa que… Además no me siento escritora. En realidad, he trabajado más como profesora. He sido docente de primaria, de secundaria y de universidad. Ahora tengo talleres literarios donde también doy clase. He vivido más horas como docente que como escritora.”

Hebe contaba que un cuento surgía “en general de imágenes, de una persona o de una situación o de un estado de ánimo que me puede llegar a impresionar, en general es una imagen pero también un cuento puede venir de otro cuento, de algo que te contaron, puede nacer de una experiencia particular o de algo que te cuenta otro, en general la gente cuenta muy largo y uno escucha lo que piensa que le puede servir, no escucha todo el relato, escuchas lo que te interesa” Hebe era también una gran viajera literaria. Decía que “Cuando uno comienza un cuento, que es como cuando uno comienza un viaje, tiene una idea de la trayectoria. Porque si no, en lugar de irse a La Habana, supongamos, uno se iría a Dubái. Si quiero ir a La Habana, tengo que hacerme una idea de lo que es ese lugar. Pero en la práctica van ocurriendo cosas que hacen que ese viaje tenga una especificidad. El viaje siempre consiste en la relación del viaje con el que viaja. Ahí suceden cosas. Cuando escribes es igual: sabes adonde vas a ir, pero pasan cosas en el camino. Y luego ya viene el final del cuento que, como todos los finales, es lo más difícil. Y lo es por una simple razón: siempre es complicado despedirse. ¿Vos viste esa gente que va a tu casa de visita y después vuelve para decirte una cosita más y otra más y otra más? Despedirse de un cuento quiere decir que ya no es tuyo, que ya está, que va para el libro o para lo que sea. Es difícil despedirse en la vida, y en la literatura también.”

Nosotras en nau también creemos que los cuentos son viajes por eso creamos experiencias literarias como “Club de cuentos” donde Ana Quiroga nos hace viajar con los sentidos, a un pueblo chico, a un destino exótico o a uno imaginado. Ana elige muy bien los cuentos que nos lee en voz alta, con su cadencia tan especial. Después hace su análisis del relato y, entre todos los participantes, comentamos nuestras ideas e impresiones. Compartimos dos cuentos leídos por Ana, hacé click en en los enlaces para escucharlos:

“El hombre de la araucaria” de Sara Gallardo y “La Migala” de Juan José Arriola.

Cerrá los ojos y dejate llevar por las historias. Qué las disfrutes.

Empezamos “Club de cuentos” el jueves 21 de mayo, te esperamos.

Más info e inscripciones en www.nauexperiencias.com

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