Kintsugi

A finales del siglo XV, un comandante del ejército japonés, llamado Ashikaga Yoshimasa, envió a reparar a China dos de sus tazones de té favoritos. Fueron sellados con grapas de metal que los volvían desagradables a la vista y Yoshimasa decidió buscar artesanos japoneses que hicieran un mejor arreglo. Así surge el Kintsugi, una técnica que utiliza oro o plata para reparar cualquier objeto roto, como recordatorio de que se le puede dar valor a los errores cometidos.

En lugar de ocultar los defectos o las cicatrices, los acentúan y celebran.  Se convierten así en prueba de la imperfección y la fragilidad, pero también de la resiliencia, la capacidad de recuperarse y hacerse más fuerte. Pero no hay recomposición sin paciencia. En el kintsugi, el proceso de secado es un factor determinante. La resina tarda semanas, a veces meses, en endurecerse. Es lo que garantiza su cohesión y durabilidad.

En NAU compartimos esta filosofía y, por eso, nos interesan las personas con una vida vivida, con imperfecciones e historias  para contar. Nuestro desafío es crear experiencias que pongan en valor las vivencias, los saberes y los conocimientos que vamos acumulando a lo largo de la vida.

Va un video sobre Kintsugi y, si sabes otras cosas sobre este arte, compartilo con nosotros:

Valorémonos como somos: rotos y nuevos, únicos, irreemplazables, en permanente cambio

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